lunes, 11 de febrero de 2013

PLATÓNICO




Con el tiempo, aprendí a tocarte sin tocarte, a besarte sin besarte, a hacerte sentir  mujer al  producir en ti un inesperado suspiro, a abrazarte con el suave soplido de mi recuerdo, a ser el sol que te despierta, a ser la luna que te desvela, a caminar descalzo por tus pensamientos, a ser la lluvia que cae sobre tu cuerpo, a ser aquel  en que piensas de dientes para dentro, a ser un desconocido si te preguntan por mi.

Con el tiempo,  aprendí  que en tu camino no soy sólo una efímera visita,  a ser quien consuela tu alma murmurándole caricias en el silencio de tus temores, a que nadie tropieza mis pasos sin un propósito definido, a ser aquel que se rehúsa a no ser tu primer pensamiento al levantarte, a tenerte cuando se me antoje sólo con cerrar mis ojos y verte tatuada en la parte interna de mis pupilas.

Con el tiempo, aprendí a aplaudir lo platónico de tu compañía, lo intangible de tu aliento, lo bello de tu sombra desnuda, a apreciar lo que no se ve pero si se siente, a quitarle las horas al tiempo que nos separa, a esperarte  en ese espacio sin época  sin importarme si decides venir o decides no hacerlo, de igual manera nadie puede prohibirme tenerte cautiva en mi cabeza.





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