miércoles, 6 de mayo de 2009

Tú, la misma de siempre…


La diminuta tira que detiene tu
vaporoso vestido poco a poco se
desliza por la suave carretera
de tu piel, pasea hasta llegar
a la intersección de tu hombro,
se detiene, como esperando algo,
una señal.


Tu mirada de vedette se escabulle
con serenos movimientos, busca el
infinito y solo cuando parece
encontrarlo deja asomar un minúsculo
destello de luz, se detiene, como
esperando algo, una señal.


Tu cabello intenta recuperar su
ensortijada forma de hace algunos años,
de pronto, hipnotizado por el sigiloso
movimiento de tu cabeza se deja guiar,
busca tu hombro y se detiene, como
esperando algo, una señal.


La luz a media asta es irrumpida
violentamente por el blanco enceguecedor
de un flash, desde ese momento, tu belleza,
tu soledad, tu desespero, tu mirada de vedette,
tu vulnerabilidad, tu impotencia, tu corta edad,
tu erótica curvatura y el minúsculo destello de
luz que escapó de tus ojos quedaron inmortalizados
en ésta foto.


Con el relámpago del flash, la
escena termina, pareces retornar a tu cuerpo,
y ya, otra vez vuelves a ser tú, la misma
de siempre…